Wednesday, February 22, 2006

Acto Ovoide de Inolvidable Docena. (Huevos Revueltos)

Hacemos las cosas a veces, a putazos y a huevo.
Cantamos canciones al viento, a destiempo y a huevo
Vivimos a deshoras, a prisa y a huevo
El tiempo grita a viva voz, al horizonre y a huevo
Siempre quedando a mano, al tanto y a huevo.


Tan ovíparo, sin lágrimas réptiles
o plumíferos vientos.

Con qué huevos acercabas tu boca,
con que nervios espantaba las moscas

Con claras de horizonte escurriendo del cielo
y yemas reventadas al ritmo con que baila la luna.
Resquebrajando cáscaras donde nos escondemos,
después del Acto Ovoide,
terminando revueltos,
siempre tan a huevo.

Tecnicas Para Desdoblarse

Tome la pierna y untela contra el suelo,
dependiendo de su posición, hágase grande,
reconozca el sitio en que se posa,
pero no confunda su cuerpo con el mío.

Si se encuentra entumido dese palmadas,
si ocurre lo contrario flexione poco,
pero si nada pasa, dese por muerto,
que usted no está doblado, usted se encuentra muerto.

De Permanencias Voluntarias y Ritmos Violentos

Nuestros sueños volaban por el cielo
en un día como estos,
donde las nubes blanqueadas por tu espuma

se perdían entre la sorpresa del cielo.

Mi mente estaba iluminada por la sombra de un árbol,
en medio del invierno,
y el sol intentando descifrar mi llanto alegre.

Jamás intenté comprender nada,

ni pregunté inquisidoramente,
mi alma tomaba su siesta,

pero olvidé despertarla.

El viento dejó de molestarme

siguió mi filosofía de súbito,
y plantamos utopías en el campo donde permanecimos,

Terminamos embriagados de calma y de descanso,
hasta que nos transformamos en espigas de trigo,
y permitimos que se nos agitara,
con los bailes campestres, de contoneos prohibidos,
de permanencias voluntarias y de ritmos violentos.

Fueron los soplidos atravesando el campo,
causantes de mi abdomen contraído
y mi cara hechizada,

de risas placenteras
que iban atravesando,

las montañas del mundo.

El Mal Saque

Me costó caro despertar del sueño
amanecer descobijados
en una calle sola,
contagio de tristeza.

Dejé de ser humano,
y giré mi cabeza hacia otro lado.
Dejaste de ser Dios,
y con un último abrazo perdí tu omnipotencia

Me costó caro despertar del sueño
y caerme de la cama,
golpeando mi flaqueza,
para ir suturándola con hilos de lágrimas fósiles.

El Tesoro


No era simplemente que necesitara verte
sino que el sentimiento se extendía mas allá de la cama
y se desbordaba por las escaleritas de tu departamento
permietiendo que los transeuntes miraran las gotas de deseo
escurriendo por todos lados viajando solitarias hacia otras calles,
en otros mundos, esperando nuevas coincidencias,
olvidando las viejas.

Abrazos desmesurados provocaron, que cayera la piedra,

que se rompiera el suelo y descubriéramos
un bulto de madera,
y lo que pensabamos que era un tesoro,
era solamente un baul cargado de carbón.

La Lluvia de Pozole

Hacía muchos años, que no llovía Pozole.
tanto, que era extraño observar el suceso,
saqué entonces charolas y platos para reabastecerme
sabiendo que el pozole, me lo agradecería.

Entonces los vecinos salieron sorprendidos,
algunos sin camisa, otros sin pantalones
todos, cargando varias hoyas o recipientes limpios
vasijas de colores, valdes de todo tipo.

Fue en esa misma tarde,
cuando la cocina estuvo como en guerra,
y me dio indigestión, de comer tanto.


En mis madrugadas, nunca llovió pozole,
y el final de mis historia, siempre es el mismo:
siempre termina con los platos vacíos.

Inútiles Lecturas

Nunca nos vimos, preferíamos leernos en braile,
palparnos con la lengua,
pintarnos los cuerpos con saliva,

lo que pareció un vistazo, fueron dos pinceladas,
con pelo de camello y susurros lampiños,
tan solo tacto, tan solo espera, sin inspiraciones
nosotros, no tuvimos ni pies ni manos,
ni flechas, ni arcos, ni lienzos, ni musas
Nuestras orejas permanecían dormidas,
nuestros sentidos desaparecieron.

¿En qué me has convertido?
si nuestra esencia se nos coló por entre las axilas,
cayó pintura roja por un costado tuyo,
y rodaron cabezas

sufrió nuestra lectura inútil,
y tu boca fruncida,
y tu volátil óleo.

Wednesday, February 15, 2006

Metamorfoso

Metamorfoso, díficil, campestre,
vecino, amistoso, mezclante,
penetras, rompes y deliras,
caminas, sueñas y olvidas.

Qué secretos se recogen en tus viajes,
Qué almohadones se revuelcan en tu cama,
sin dejarte dormir.
cortando el vuelo,
lentitud a voces.

Qué deliberas cuando no estás dormido,
Cómo despiertas tus insomnes caricias.

Saturday, February 11, 2006

Sí o No. No Sabíamos.

Entonces se levanta el anfitrión alegre,
y presenta con ancias el inicio del baile,
y los vestidos blancos y los trajes oscuros,
se levantan y corren hacia el centro del cuarto.

las siluetas se fusionan en un son tranquilo,
que provoca vaivenes, que dan hasta el estudio,
las parejas girando, jugando a equivocarse,
se despabilan cuando la música ha acabado.

Pero no acaba el juego, que iniciaron antes,
y continuan jugando, incluso estén cansados
y han continuado el baile, al menos en sus mentes
y van regocijados, las jóvenes parejas.

Los giros excesivos terminan por marearlos,
algunos agitados, otros sintiendo náuseas,
ciertas personas huyen corriendo hacia los baños,
con el febril deseo, de vomitar de pronto,
mirando a su regreso, que el baile continúa,
en el salón de fiesta, alegre y adornado.

Sólo para terminar confundidos y con jaqueca.

El Secuestro

Nocturno,
en gotas de sudor,
después de la bebida caliente,
que incendió su pecho, de lujuriosas formas
espera tranquilo.

Comienza a jugar,
con su mirada y otras que se cruzan,

Las que miran, miran fijamente,
Las demás se pierden entre veladoras de deseo y espera impaciente.

La improbabilidad del caso, los reprime
su pecho asfixiado se exiliaba en la fé que aun guardaba
y el sentimiento de una multitud marchando entre su vientre,
se apoderaba del delirio y poseía su mente.

Entre la neblina de una noche silente, se aparece un fantasma,
brillando hacia sus ojos, y su fulgor ha hipnotizado al hombre,
y es el hombre quien persigue al fantasma y no al contrario.

Y en su trayecto se topa con personas que creen reconocerlo,
pero ha dejado de ser quien era, y se prepara, poniéndose una capa,
para alejarse, perdido entre el milagro y su deseo.

Y le cuesta despertarse del sueño.

Un Solo Hombre

La noche caía tranquila,
un terremoto azotó al pueblo,
y desde lejos se escuchaban los pasos,
de una muchedumbre de hombres que cruzaban las calles,
animales salvajes en busca de su presa.

La sorpresa fue de los pueblerinos al percatarse,
que no era un ejército conformado por millares de hombres,
sino de uno sólo,
que cabalgaba en su caballo blanco.